Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Donde las gotas caen lentamente,
los abrazos se funden en emoción,
allí donde los ojos se perfuman con el aire
en la iglesia divina de tus sueños,
el arte se entremezcla con la vida,
los zapatos buscan el camino,
el olor roza tu destino,
el cabello se enreda
en el frescor de tu viento,
y tú, ensimismado y desahogado
te comes el mundo con queso tierno
y salmón ahumado,
no sin antes acabar con una cerveza,
y aún así, te apetece un yogur
más pan bizcocho y ricas galletas,
se va la tarde y no la añoras,
el día te ha sabido riquísimo
cuando aprovechas el tiempo,
le sacas partido y encima
estás alegre por el momento,
sin endulzarte la vida,
ya que no puedes comer azúcar,
pero bueno te conformas
con el sabor salado del alimento,
así pasa la vida,
con sus más y sus menos,
unas veces menos enriquecidas
y otras veces más favorecidas,
aún así disfrutando en cada momento,
el que te da la vida,
sin ella no sabrías
qué hubiera sido mejor,
si el pescado encebollado
o las delicias de la tierra bendita,
el caso es disfrutar de ella,
que cuando se vaya,
ni los recuerdos te llegarán,
cegado y abatido estarás
en la más triste oscuridad,
puede ser que de repente
un atisbo de iluminación
llegue a los lejos
y te quedes traspuesto
de la luz que alcanza tu cuerpo,
entonces te transformarás en un ángel
y danzarás en el espacio infinito,
ahí ya no recordarás nada
porque el júbilo recorrerá tu morada,
serás una estrella celeste
y ésta iluminará a las otras criaturas
en la tierra hasta su subida al cielo,
y así es el paso por el mundo,
naces, te estiras, te haces adulto,
envejeces y al agujero,
y aun te queda el espacio libre,
el encuentro con el más allá,
inesperado pero apasionante,
cuando no sabes a dónde llegarás
los abrazos se funden en emoción,
allí donde los ojos se perfuman con el aire
en la iglesia divina de tus sueños,
el arte se entremezcla con la vida,
los zapatos buscan el camino,
el olor roza tu destino,
el cabello se enreda
en el frescor de tu viento,
y tú, ensimismado y desahogado
te comes el mundo con queso tierno
y salmón ahumado,
no sin antes acabar con una cerveza,
y aún así, te apetece un yogur
más pan bizcocho y ricas galletas,
se va la tarde y no la añoras,
el día te ha sabido riquísimo
cuando aprovechas el tiempo,
le sacas partido y encima
estás alegre por el momento,
sin endulzarte la vida,
ya que no puedes comer azúcar,
pero bueno te conformas
con el sabor salado del alimento,
así pasa la vida,
con sus más y sus menos,
unas veces menos enriquecidas
y otras veces más favorecidas,
aún así disfrutando en cada momento,
el que te da la vida,
sin ella no sabrías
qué hubiera sido mejor,
si el pescado encebollado
o las delicias de la tierra bendita,
el caso es disfrutar de ella,
que cuando se vaya,
ni los recuerdos te llegarán,
cegado y abatido estarás
en la más triste oscuridad,
puede ser que de repente
un atisbo de iluminación
llegue a los lejos
y te quedes traspuesto
de la luz que alcanza tu cuerpo,
entonces te transformarás en un ángel
y danzarás en el espacio infinito,
ahí ya no recordarás nada
porque el júbilo recorrerá tu morada,
serás una estrella celeste
y ésta iluminará a las otras criaturas
en la tierra hasta su subida al cielo,
y así es el paso por el mundo,
naces, te estiras, te haces adulto,
envejeces y al agujero,
y aun te queda el espacio libre,
el encuentro con el más allá,
inesperado pero apasionante,
cuando no sabes a dónde llegarás