La vista porque las imágenes son la forma y el color del mundo.
El oído porque los sonidos llegan como marea al corazón de la inocencia.
El gusto porque de lo agrio a lo dulce hay mil sabores recónditos.
El tacto porque tu piel busca a todas horas el roce de mis dedos.
El olfato porque añoro cuando no estás aquel perfume prohibido.
El oído porque los sonidos llegan como marea al corazón de la inocencia.
El gusto porque de lo agrio a lo dulce hay mil sabores recónditos.
El tacto porque tu piel busca a todas horas el roce de mis dedos.
El olfato porque añoro cuando no estás aquel perfume prohibido.