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Santa mundana

dark-maiden

Poeta fiel al portal
Aquí llega la comediante de las tristezas.
La sonrisa de la tragedia.
Elaboro mi poesía con cincel y pedrería.
Compongo mis emblemas bajo la escalera
para ascender a la luna.

Teatro vacío de susurros.
La capilla donde conservo
mi propio grito de Munch,
ya está habilitada para que puedas
conversar sobre arte con un albañil
con alma de escultor.

Modelo las desdichas de quienes no me oyen.
Admiro a quienes nunca me conocerán en
este terreno lampiño a punto de eclosionar.
Modista de la resurrección.

Pongo un velo sobre los hombros de las ninfas.
No quiero que Zeus vuelva a importunar a
las cuatro primaveras que solo desean abrigarse
en el efímero invierno estival.

Politeista sin culto.
Sostengo el rosario mientras recito una sura.
Rezo a los santos mirando hacia el oeste.
Una santa mundana, no declarada en alta
en la oficina de las regalías.

El acto final se estructura en torno a
lo declamado en el origen del cosmos.
La colisión de las estrellas nos conduce
hacia la dispersión de los átomos.
Aristotélicamente platónica.
Consagro mi obra al pasado glorioso,
para que la ensalcen los eruditos
y me desprecien los contemporáneos.

Me envuelvo en el manto bordado
con mis deidades y mis siglos.
Vuelvo a la vitrina en la que encierro
a mis musas nacidas de los bloques
de las horas teñidas de mármol.
 
Aquí llega la comediante de las tristezas.
La sonrisa de la tragedia.
Elaboro mi poesía con cincel y pedrería.
Compongo mis emblemas bajo la escalera
para ascender a la luna.

Teatro vacío de susurros.
La capilla donde conservo
mi propio grito de Munch,
ya está habilitada para que puedas
conversar sobre arte con un albañil
con alma de escultor.

Modelo las desdichas de quienes no me oyen.
Admiro a quienes nunca me conocerán en
este terreno lampiño a punto de eclosionar.
Modista de la resurrección.

Pongo un velo sobre los hombros de las ninfas.
No quiero que Zeus vuelva a importunar a
las cuatro primaveras que solo desean abrigarse
en el efímero invierno estival.

Politeista sin culto.
Sostengo el rosario mientras recito una sura.
Rezo a los santos mirando hacia el oeste.
Una santa mundana, no declarada en alta
en la oficina de las regalías.

El acto final se estructura en torno a
lo declamado en el origen del cosmos.
La colisión de las estrellas nos conduce
hacia la dispersión de los átomos.
Aristotélicamente platónica.
Consagro mi obra al pasado glorioso,
para que la ensalcen los eruditos
y me desprecien los contemporáneos.

Me envuelvo en el manto bordado
con mis deidades y mis siglos.
Vuelvo a la vitrina en la que encierro
a mis musas nacidas de los bloques
de las horas teñidas de mármol.
La triste relación entre la tragedia y el arte.
Aprovecho para desearle Feliz Año Nuevo 2026.

Saludos
 
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