Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Rozar tu piel
es como tocar un secreto.
No hace falta decir nada.
La mano aprende sola el camino,
como si ya te hubiera conocido
en otra vida
o en otro sueño.
Tu piel respira.
Se abre apenas,
como la tierra cuando llueve.
Y uno se queda ahí,
quieto,
descubriendo que el mundo
a veces cabe
en un gesto pequeño:
la yema de los dedos
aprendiendo tu nombre
sobre tu cuerpo.
es como tocar un secreto.
No hace falta decir nada.
La mano aprende sola el camino,
como si ya te hubiera conocido
en otra vida
o en otro sueño.
Tu piel respira.
Se abre apenas,
como la tierra cuando llueve.
Y uno se queda ahí,
quieto,
descubriendo que el mundo
a veces cabe
en un gesto pequeño:
la yema de los dedos
aprendiendo tu nombre
sobre tu cuerpo.