IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La oscuridad
hace que no evidenciemos
los rastros del silencio,
quietud seca,
sobre vacíos incómodos,
porque nunca la existencia se acostumbra,
a la austeridad permanente
de una voluntad que se entiende
demacrada,
jugarán con los huesos de su demencia,
hasta que la vida resurja,
aún más venenosa,
aún más inmersa en la inconsciencia,
hasta que los horizontes sollocen de dolor,
hasta que los astros se dignen a apagarse,
hasta que el tiempo ya no nos quiera contar,
la muerte no es
una certeza destinada
al completo olvido,
y su quietud
nunca fue ni será
ausencia de dolor,
padeceremos,
un entumecimiento
que nos retorcerá el alma.
hace que no evidenciemos
los rastros del silencio,
quietud seca,
sobre vacíos incómodos,
porque nunca la existencia se acostumbra,
a la austeridad permanente
de una voluntad que se entiende
demacrada,
jugarán con los huesos de su demencia,
hasta que la vida resurja,
aún más venenosa,
aún más inmersa en la inconsciencia,
hasta que los horizontes sollocen de dolor,
hasta que los astros se dignen a apagarse,
hasta que el tiempo ya no nos quiera contar,
la muerte no es
una certeza destinada
al completo olvido,
y su quietud
nunca fue ni será
ausencia de dolor,
padeceremos,
un entumecimiento
que nos retorcerá el alma.