IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
No hay motivo que me encienda,
aún cuando la furia
queme la empatía en mis venas,
sé que mis neuronas
no son obreras de la santidad,
admito no conocer el cielo,
a pesar de siempre cuestionarme
el infierno donde los muertos cantan,
y si en algún momento
he de necesitar alguna bandera blanca,
algún sueño de eterna estadía,
no encadenen sus clamores
a la nostalgia culposa del futuro,
permitan que el viento olvide,
y no despierten
al que no desea sufrir.
aún cuando la furia
queme la empatía en mis venas,
sé que mis neuronas
no son obreras de la santidad,
admito no conocer el cielo,
a pesar de siempre cuestionarme
el infierno donde los muertos cantan,
y si en algún momento
he de necesitar alguna bandera blanca,
algún sueño de eterna estadía,
no encadenen sus clamores
a la nostalgia culposa del futuro,
permitan que el viento olvide,
y no despierten
al que no desea sufrir.