GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
En el regazo turquesa del Nahuel,
Nahuelito se despierta: espiral de aguas tiernas,
curva de niebla que roza pieles andinas,
susurro de brisas que despiertan temblores.
Se enreda en colinas suaves como kayaks en calma,
acaricia umbrales con murmullos acuosos,
centros sensibles que florecen en remolinos,
donde el frío se vuelve latido cálido.
Alguien susurra: "nunca en senderos prohibidos",
pero la corriente la mece en su vaivén,
danzando en la cresta de espuma ligera,
labios entreabiertos bebiendo perlas de rocío.
Nahuelito suspira arcoíris de anhelo,
deseos flotantes bajo cielos de nieve
mientras se funde al núcleo vorticial,
olas que responden en ecos profundos.
¡Espíritu lacustre, tejedor de sueños húmedos!
En Bariloche se tejen velos de deseo,
donde umbrales se abren como flores al alba,
y el abrazo del agua es un secreto eterno.
G.G.G.
ENE/2026