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Melancolía.

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Un vaso de café en la mano y la sala blanca, impersonal, pequeña y fría. Entierra uno las horas, los días, los meses, los años. ¿Cuántos años ya? Cinco años y se sigue encontrando extraño, como si estuviese de prestado.
Tras la puerta, de dos perchas de aluminio, cuelgan la cazadora y la bufanda tal que fuesen el raro fruto de un árbol no clasificado. Dos calendarios y un mapa, como todos los mapas y calendarios que van muriendo crucificados en los muros de tantos cuartos como éste.
Tres ojos se abren a la era, sobre el corredor de la escuela. Son ventanas de madera, comidas por la carcoma y podridas de humedades. De color verde. Tienen los cristales sucios de veinte inviernos y parece un milagro que acierte el sol a atravesarlos. Un cable pelado, cuelga sin bombilla del techo; sin duda pensaron que era suficiente con el foco de pie y el flexo
Bajo la camilla, con un zumbido impertinente y continuo un calefactor eléctrico, intenta templar el ambiente. Únicamente la mesa, con tres o cuatro libros, un desorden de papeles y un marco con una foto, dan fe de que allí se mueve un ser vivo.
El hombre del retrato mira a lo lejos, como soñando encontrar mundos perdidos. El paso del tiempo ha puesto una pátina de polvo, horas y humos que difuminan el rostro. Seguramente ha rodado por otras mesas, otros cuartos, y habrán desfilado cientos de ojos por su contorno. Ahora me acompaña; a mí, a mí sólo y me habla con voz ilusionada de pasiones, de amores y luceros; de entrega, del hermoso difícil, de primaveras prometidas que todavía no florecieron.
Hoy el cielo, azul y lechoso al tiempo, viste de niebla el paisaje a lo lejos.
 
Luis Á. Ruiz Peradejordi;4667056 dijo:
Un vaso de café en la mano y la sala blanca, impersonal, pequeña y fría. Entierra uno las horas, los días, los meses, los años. ¿Cuántos años ya? Cinco años y se sigue encontrando extraño, como si estuviese de prestado.
Tras la puerta, de dos perchas de aluminio, cuelgan la cazadora y la bufanda tal que fuesen el raro fruto de un árbol no clasificado. Dos calendarios y un mapa, como todos los mapas y calendarios que van muriendo crucificados en los muros de tantos cuartos como éste.
Tres ojos se abren a la era, sobre el corredor de la escuela. Son ventanas de madera, comidas por la carcoma y podridas de humedades. De color verde. Tienen los cristales sucios de veinte inviernos y parece un milagro que acierte el sol a atravesarlos. Un cable pelado, cuelga sin bombilla del techo; sin duda pensaron que era suficiente con el foco de pie y el flexo
Bajo la camilla, con un zumbido impertinente y continuo un calefactor eléctrico, intenta templar el ambiente. Únicamente la mesa, con tres o cuatro libros, un desorden de papeles y un marco con una foto, dan fe de que allí se mueve un ser vivo.
El hombre del retrato mira a lo lejos, como soñando encontrar mundos perdidos. El paso del tiempo ha puesto una pátina de polvo, horas y humos que difuminan el rostro. Seguramente ha rodado por otras mesas, otros cuartos, y habrán desfilado cientos de ojos por su contorno. Ahora me acompaña; a mí, a mí sólo y me habla con voz ilusionada de pasiones, de amores y luceros; de entrega, del hermoso difícil, de primaveras prometidas que todavía no florecieron.
Hoy el cielo, azul y lechoso al tiempo, viste de niebla el paisaje a lo lejos.


Un recorrido por la nostalgía y los recuerdos, que permanecen perennes en la memoria, ayudada por esos objetos que depositados por el tiempo, dando fé, de que todo ha existido; pero aún así, se perciben frescos.

Un hermoso relato, bien trazado con tu buena pluma.

Mis felicitaciones y montones de estrellas.

Un beso.
 
Luis Á. Ruiz Peradejordi;4667056 dijo:
Un vaso de café en la mano y la sala blanca, impersonal, pequeña y fría. Entierra uno las horas, los días, los meses, los años. ¿Cuántos años ya? Cinco años y se sigue encontrando extraño, como si estuviese de prestado.
Tras la puerta, de dos perchas de aluminio, cuelgan la cazadora y la bufanda tal que fuesen el raro fruto de un árbol no clasificado. Dos calendarios y un mapa, como todos los mapas y calendarios que van muriendo crucificados en los muros de tantos cuartos como éste.
Tres ojos se abren a la era, sobre el corredor de la escuela. Son ventanas de madera, comidas por la carcoma y podridas de humedades. De color verde. Tienen los cristales sucios de veinte inviernos y parece un milagro que acierte el sol a atravesarlos. Un cable pelado, cuelga sin bombilla del techo; sin duda pensaron que era suficiente con el foco de pie y el flexo
Bajo la camilla, con un zumbido impertinente y continuo un calefactor eléctrico, intenta templar el ambiente. Únicamente la mesa, con tres o cuatro libros, un desorden de papeles y un marco con una foto, dan fe de que allí se mueve un ser vivo.
El hombre del retrato mira a lo lejos, como soñando encontrar mundos perdidos. El paso del tiempo ha puesto una pátina de polvo, horas y humos que difuminan el rostro. Seguramente ha rodado por otras mesas, otros cuartos, y habrán desfilado cientos de ojos por su contorno. Ahora me acompaña; a mí, a mí sólo y me habla con voz ilusionada de pasiones, de amores y luceros; de entrega, del hermoso difícil, de primaveras prometidas que todavía no florecieron.
Hoy el cielo, azul y lechoso al tiempo, viste de niebla el paisaje a lo lejos.


Qué hermosa melancolía.Sí,es hermosa,
porque al leerla una se deja llevar
(aunque el corazón se encoje )
por el buen arte literario.

Nunca se qué decir cuando algo me gusta mucho
y me pongo nerviosa.Un abrazo
 
Última edición:
Hola, pues va de café, hoy lo hago yo,
ahora vuelvo, voy a hacerme uno para leer esta melancolía.
Después edito, un momentín por favor.

Me ha gustado mucho, noto tristeza,
pero me ha gustado.
Menos mal que nos quedan los recuerdos,
los buenos son para recordar.
Cuando no nos acordemos tendremos un problema,
tendremos que acurdir a esa consulta.
Te dejo aquí el café y un abrazo.
 
Última edición:
MaríaA.G;4667069 dijo:
Un recorrido por la nostalgía y los recuerdos, que permanecen perennes en la memoria, ayudada por esos objetos que depositados por el tiempo, dando fé, de que todo ha existido; pero aún así, se perciben frescos.

Un hermoso relato, bien trazado con tu buena pluma.

Mis felicitaciones y montones de estrellas.

Un beso.
Cuando el tiempo nos da un poco de reposo, se puede coger la pluma y dejarla volar por la realidad que nos rodea. Así, con un poco de pretensión, se intenta construir un pequeño relato. Gracias por tus palabras. Un abrazo. LUIS.
 
Hola, pues va de café, hoy lo hago yo,
ahora vuelvo, voy a hacerme uno para leer esta melancolía.
Después edito, un momentín por favor.

Me ha gustado mucho, noto tristeza,
pero me ha gustado.
Menos mal que nos quedan los recuerdos,
los buenos son para recordar.
Cuando no nos acordemos tendremos un problema,
tendremos que acurdir a esa consulta.
Te dejo aquí el café y un abrazo.
Gracias por el café y más aún por el abrazo. Hay cierto dejo nostálgico en lo que escribo, tal vez porque sea algo melancólico y el tiempo pasado me resulta atrayente. De nuevo gracias. LUIS.
 
Hola Luis!

Vuelvo sobre tus pasos
y me encuentro con este relato
desccriptivo del escenario
en una imagen que logra ubicar al lector
en el paisaje sombrío del recuerdo
pero con un realce de la belleza de la imagen
que nos va cautivando a su paso.
Se vive realmente la historia del personaje
y se siente esa melancolía que lo acompaña
todas las imágenes bellas a pesar de la melancolía.
Deliciosamente triste.

Con todo respeto,

Ligia
 
Última edición:
Ligia Calderón Romero;4667956 dijo:
Hola Luis!

Vuelvo sobre tus pasos
y me encuentro con este relato
desccriptivo del escenario
en una imagen que logra ubicar al lector
en el paisaje sombrío del recuerdo
pero con un realce de la belleza de la imagen
que nos va cautivando a su paso.
Se vive realmente la historia del personaje
y se siente esa melancolía que lo acompaña
todas las imágenes bellas a pesar de la melancolía.
Deliciosamente triste.

Con todo respeto,

Ligia
Son momentos los que intento capturar en estos pequeños relatos, en los que la memoria juega un papel preponderante. Los recuerdos, se nutren del humus de lo que hemos vivido. En ellos están los momentos hermosos, pero también los sueños, las esperanzas de tiempos que nunca llegaron...
He visto que te has dado cuenta, que lo has sabido captar.
Mis saludos. LUIS.
 
Un café y un momento de quietud y soledad abre las puertas del alma, se envuelve en ese halo de melancolía que da lugar a la pluma, y todo cobra vida en derredor hablando de presente y de pasado ... Un escrito asi, gratísimo de leer. Un abrazo hasta tu orilla Luis
 
Un café y un momento de quietud y soledad abre las puertas del alma, se envuelve en ese halo de melancolía que da lugar a la pluma, y todo cobra vida en derredor hablando de presente y de pasado ... Un escrito asi, gratísimo de leer. Un abrazo hasta tu orilla Luis
Somos lo que vivimos y lo que hemos vivido. Los recuerdos se convierten en señas de nuestra identidad. Un abrazo. LUIS.
 
has pintado una hermosa melancolía
ese cuadro testigo mudo de tu silencio y sensibilidad
al contemplar cada objeto en su lugar y dejando en ti recuerdos
del paso del tiempo de amores de pasiones
bajo ese azul de cielo español
besos y abrazos con mis cariños
 
alicia Pérez Hernández;4796569 dijo:
has pintado una hermosa melancolía
ese cuadro testigo mudo de tu silencio y sensibilidad
al contemplar cada objeto en su lugar y dejando en ti recuerdos
del paso del tiempo de amores de pasiones
bajo ese azul de cielo español
besos y abrazos con mis cariños

Es memoria viva. Ese cuadro contiene el retrato de alguien a quien admiro y a quien sigo. Lució en muchos despachos, pero un día decidieron que ya no lo querían. Así, lleva conmigo, testigo mudo de mi día a día, treinta y cinco años. Un abrazo.
 
Maravilloso texto descriptivo, minucioso, sos un escritor de detalles, y en los detalles está la clave para comunicar la emoción, y que el lector se sienta parte de la escenografía que traza tu pluma mágica.
Las imágenes de nostalgia, las huellas del tiempo, todo, todo es armonioso.
Y yo, lectora fiel, sigo encontrando tus letras.
Un abrazo pero con carga extra de admiración ;).
 
Maravilloso texto descriptivo, minucioso, sos un escritor de detalles, y en los detalles está la clave para comunicar la emoción, y que el lector se sienta parte de la escenografía que traza tu pluma mágica.
Las imágenes de nostalgia, las huellas del tiempo, todo, todo es armonioso.
Y yo, lectora fiel, sigo encontrando tus letras.
Un abrazo pero con carga extra de admiración ;).
Es un retrato del que fue mi despacho de trabajo durante años. Allí conocí gentes, se abrieron ante mí muchos corazones, pues el dolor necesita el bálsamo de la atención, para si no eliminarlo del todo, al menos sentir alivio. Pasé también horas de soledad y estudio compartidas con ese retrato. Es, pues, éste un relato del vivir cotidiano, de ese que pasa cada día por delante de nuestros ojos..
Gracias por tu compañía lectora fiel, pues me siento, cuando leo tus comentarios, de veras acompañado y ello es muy de agradecer. Besos.
Luis.
 
Un vaso de café en la mano y la sala blanca, impersonal, pequeña y fría. Entierra uno las horas, los días, los meses, los años. ¿Cuántos años ya? Cinco años y se sigue encontrando extraño, como si estuviese de prestado.
Tras la puerta, de dos perchas de aluminio, cuelgan la cazadora y la bufanda tal que fuesen el raro fruto de un árbol no clasificado. Dos calendarios y un mapa, como todos los mapas y calendarios que van muriendo crucificados en los muros de tantos cuartos como éste.
Tres ojos se abren a la era, sobre el corredor de la escuela. Son ventanas de madera, comidas por la carcoma y podridas de humedades. De color verde. Tienen los cristales sucios de veinte inviernos y parece un milagro que acierte el sol a atravesarlos. Un cable pelado, cuelga sin bombilla del techo; sin duda pensaron que era suficiente con el foco de pie y el flexo
Bajo la camilla, con un zumbido impertinente y continuo un calefactor eléctrico, intenta templar el ambiente. Únicamente la mesa, con tres o cuatro libros, un desorden de papeles y un marco con una foto, dan fe de que allí se mueve un ser vivo.
El hombre del retrato mira a lo lejos, como soñando encontrar mundos perdidos. El paso del tiempo ha puesto una pátina de polvo, horas y humos que difuminan el rostro. Seguramente ha rodado por otras mesas, otros cuartos, y habrán desfilado cientos de ojos por su contorno. Ahora me acompaña; a mí, a mí sólo y me habla con voz ilusionada de pasiones, de amores y luceros; de entrega, del hermoso difícil, de primaveras prometidas que todavía no florecieron.
Hoy el cielo, azul y lechoso al tiempo, viste de niebla el paisaje a lo lejos.
Una reflexión sobre la percepción del tiempo y el contraste entre el presente y las esperanzas del pasado.

Saludos
 
Una reflexión sobre la percepción del tiempo y el contraste entre el presente y las esperanzas del pasado.

Saludos
Agradezco la visita. Es un relato corto escrito hace mucho tiempo y trata de como pasa el tiempo y la huella que deja en cada uno de nosotros y en aquello que nos rodea. Gracias, Alde, por su amabilidad al comentarlo. Un cordial saludo.
 
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