• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Más allá del ventanal

penabad57

Poeta veterano en el portal
Estruendos de color en las mariposas,
todo es un racimo de luz, el bosque de la vida
crece cerca de mí, la playa acunada por el mar,
una calle o la vena por donde circula mi nombre,
el soliloquio de los portales que gimen si me alejo,
la ciudad gris ha llorado, la lluvia aquí es un rumor de palomas,
rótulos de neón ensombrecidos por la senectud de la noche,
la lisura del viento que canta en los labios del cristal.

Hay ocasos en el centro de la luz, lo sé.
Yo vi el desenfreno adolescente trepar por las rocas del acantilado hostil
y era agradable el ruido de unas alas
que pájaros sin hogar expelían como efluvios nocturnos alejándose del haz
que un faro dejaba en la sonrisa de una ola.

El mundo es un gran abanico, sus dibujos se multiplican,
hoy son la calle que nunca asombra al día,
mañana el teatro de los paraísos lejanos,
el púrpura que un abril eterno cubre de unas flores
que no pisará jamás la lentitud de mi cuerpo.

Más allá del ventanal giran planetas de oro,
en el horizonte hay barcas de zafiro y mármol,
pájaros de alambre vuelan como juguetes de un niño que no crece,
las luces relampaguean en las plazas, mi voz se mezcla
con otras voces y en un rebumbio crepuscular
la frase perfecta inunda el corazón de la noche.

¿Y en mi memoria, vi acaso más alas de cristal que éstas?
¿Vendrá la primavera que anuncia margaritas en un jardín yerto?

Y croan ranas invisibles, metáforas en la piedra de las catedrales,
lluvia huérfana por no habitar el día, canciones que son ríos,
subyugadas por el azul de un cielo moribundo,
salvo para mí que me miro en su espejo invertebrado.

No es un film, ni una historia escrita en páginas inmaduras,
no es un párpado abierto y un ojo renacido,
solo es la vida que persistirá después del silencio mortal.

Que mi epitafio sea una ventana siempre abierta al sendero de la luz,
y, después, que la luna asome con su eternidad de loba indiferente.
 
Última edición:
Estruendos de color en las mariposas,
todo es un racimo de luz, el bosque de la vida
crece cerca de mí, la playa acunada por el mar,
una calle o la vena por donde circula mi nombre,
el soliloquio de los portales que murmuran si me alejo,
la ciudad gris ha llorado porque la lluvia aquí es un rumor de palomas,
rótulos de neón ensombrecidos por la senectud de la noche,
la lisura del viento que canta en la boca del cristal.

Hay ocasos en el centro de la luz, lo sé.
Yo vi el desenfreno adolescente trepar por las rocas del acantilado hostil
y era agradable el ruido de unas alas
que pájaros sin hogar expelían como lloros nocturnos alejándose del haz
que un faro dejaba en la sonrisa de una ola.

El mundo es un gran abanico, sus dibujos se multiplican,
hoy son la calle que nunca asombra al día,
mañana el teatro de los lugares lejanos,
el púrpura que un abril eterno cubre de unas flores
que no pisara jamás la lentitud de mi cuerpo.

Detrás de mi ventanal giran planetas de oro,
en el horizonte hay barcas de zafiro y mármol,
pájaros de alambre vuelan como juguetes de un niño que no crece,
las luces relampaguean en las plazas, mi voz se mezcla
con otras voces y en un rebumbio crepuscular
la frase perfecta inunda el corazón de mi noche.

¿Y el pasado, vi acaso más alas de cristal que éstas?
¿Vendrá la primavera que anuncia margaritas en un jardín yerto?

Y croan ranas invisibles, metáforas en la piedra de las catedrales,
lluvia huérfana por no habitar en mí, canciones que son ríos,
subyugadas por el azul de un cielo moribundo,
salvo para mí que me miro en su espejo invertebrado.

No es un film, ni una historia escrita en páginas inmaduras,
no es un párpado abierto y un ojo renacido,
solo es la vida que existirá sin mí después del silencio.

Que mi epitafio sea una ventana siempre abierta al sendero de la luz,
y después que la luna llegue a mí con su eternidad de loba indiferente.

La luz es esa entidad que hace visibles todas las cosas, internas y externas y también cuesta definirla, pero nada es imposible para tu pluma. Este tema es un tour a través del alma, como si esa luz fuera iluminando diferentes regiones.
Es surrealista pero además filosófico, emotivo, y arte, como todo lo que crean tus manos.
Un abrazo con admiración.
 
La luz es esa entidad que hace visibles todas las cosas, internas y externas y también cuesta definirla, pero nada es imposible para tu pluma. Este tema es un tour a través del alma, como si esa luz fuera iluminando diferentes regiones.
Es surrealista pero además filosófico, emotivo, y arte, como todo lo que crean tus manos.
Un abrazo con admiración.
Gracias, Cecy, por tu lectura y comentario. Un abrazo, amiga.
 
Estruendos de color en las mariposas,
todo es un racimo de luz, el bosque de la vida
crece cerca de mí, la playa acunada por el mar,
una calle o la vena por donde circula mi nombre,
el soliloquio de los portales que gimen si me alejo,
la ciudad gris ha llorado, la lluvia aquí es un rumor de palomas,
rótulos de neón ensombrecidos por la senectud de la noche,
la lisura del viento que canta en los labios del cristal.

Hay ocasos en el centro de la luz, lo sé.
Yo vi el desenfreno adolescente trepar por las rocas del acantilado hostil
y era agradable el ruido de unas alas
que pájaros sin hogar expelían como efluvios nocturnos alejándose del haz
que un faro dejaba en la sonrisa de una ola.

El mundo es un gran abanico, sus dibujos se multiplican,
hoy son la calle que nunca asombra al día,
mañana el teatro de los paraísos lejanos,
el púrpura que un abril eterno cubre de unas flores
que no pisará jamás la lentitud de mi cuerpo.

Más allá del ventanal giran planetas de oro,
en el horizonte hay barcas de zafiro y mármol,
pájaros de alambre vuelan como juguetes de un niño que no crece,
las luces relampaguean en las plazas, mi voz se mezcla
con otras voces y en un rebumbio crepuscular
la frase perfecta inunda el corazón de la noche.

¿Y en mi memoria, vi acaso más alas de cristal que éstas?
¿Vendrá la primavera que anuncia margaritas en un jardín yerto?

Y croan ranas invisibles, metáforas en la piedra de las catedrales,
lluvia huérfana por no habitar el día, canciones que son ríos,
subyugadas por el azul de un cielo moribundo,
salvo para mí que me miro en su espejo invertebrado.

No es un film, ni una historia escrita en páginas inmaduras,
no es un párpado abierto y un ojo renacido,
solo es la vida que persistirá después del silencio mortal.

Que mi epitafio sea una ventana siempre abierta al sendero de la luz,
y, después, que la luna asome con su eternidad de loba indiferente.

Emotivo poema donde la ilumanicion del alma se quiere integrar en esa
visivilidad de costosa definicion. la luz abierta para no comprenderla pero
sentir que ella de visibles las formas reales. me ha gustado mucho.
saludos amables de luzyabsenta
 
Estruendos de color en las mariposas,
todo es un racimo de luz, el bosque de la vida
crece cerca de mí, la playa acunada por el mar,
una calle o la vena por donde circula mi nombre,
el soliloquio de los portales que gimen si me alejo,
la ciudad gris ha llorado, la lluvia aquí es un rumor de palomas,
rótulos de neón ensombrecidos por la senectud de la noche,
la lisura del viento que canta en los labios del cristal.

Hay ocasos en el centro de la luz, lo sé.
Yo vi el desenfreno adolescente trepar por las rocas del acantilado hostil
y era agradable el ruido de unas alas
que pájaros sin hogar expelían como efluvios nocturnos alejándose del haz
que un faro dejaba en la sonrisa de una ola.

El mundo es un gran abanico, sus dibujos se multiplican,
hoy son la calle que nunca asombra al día,
mañana el teatro de los paraísos lejanos,
el púrpura que un abril eterno cubre de unas flores
que no pisará jamás la lentitud de mi cuerpo.

Más allá del ventanal giran planetas de oro,
en el horizonte hay barcas de zafiro y mármol,
pájaros de alambre vuelan como juguetes de un niño que no crece,
las luces relampaguean en las plazas, mi voz se mezcla
con otras voces y en un rebumbio crepuscular
la frase perfecta inunda el corazón de la noche.

¿Y en mi memoria, vi acaso más alas de cristal que éstas?
¿Vendrá la primavera que anuncia margaritas en un jardín yerto?

Y croan ranas invisibles, metáforas en la piedra de las catedrales,
lluvia huérfana por no habitar el día, canciones que son ríos,
subyugadas por el azul de un cielo moribundo,
salvo para mí que me miro en su espejo invertebrado.

No es un film, ni una historia escrita en páginas inmaduras,
no es un párpado abierto y un ojo renacido,
solo es la vida que persistirá después del silencio mortal.

Que mi epitafio sea una ventana siempre abierta al sendero de la luz,
y, después, que la luna asome con su eternidad de loba indiferente.
La vida natural frente a la tristeza.
Me gustó.

Saludos
 
Atrás
Arriba