DonQuevedo
Poeta recién llegado
Decir lo indecible:
herir al tiempo con un signo leve,
un punto y coma
en la respiración de la historia.
Sueña el hombre sin memoria
con una altura que no recuerda,
mientras tantea sentido
en un cosmos que no sabe su nombre
ni guarda huellas.
Poco y nada posee el hombre
contra el desgaste del ser.
Si los Cervantes del mundo
se disuelven como polvo sin eco,
¿qué resta
a los hijos de la era luminosa
y vacía,
donde todo se archiva
y nada permanece?
Nada queda.
Tal es el sí y el no del hombre
que confunde vivir con consumir,
y el deseo con la repetición.
Otrora, los que no sabían leer el mundo
sabían habitarlo:
trascendían la mirada,
con una fidelidad muda
al misterio.
Agustín Nataniel Canosa
herir al tiempo con un signo leve,
un punto y coma
en la respiración de la historia.
Sueña el hombre sin memoria
con una altura que no recuerda,
mientras tantea sentido
en un cosmos que no sabe su nombre
ni guarda huellas.
Poco y nada posee el hombre
contra el desgaste del ser.
Si los Cervantes del mundo
se disuelven como polvo sin eco,
¿qué resta
a los hijos de la era luminosa
y vacía,
donde todo se archiva
y nada permanece?
Nada queda.
Tal es el sí y el no del hombre
que confunde vivir con consumir,
y el deseo con la repetición.
Otrora, los que no sabían leer el mundo
sabían habitarlo:
trascendían la mirada,
con una fidelidad muda
al misterio.
Agustín Nataniel Canosa
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