• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Las botas de goma

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo las ramas peladas
del sauce del paseo,
un gran charco de agua
dejaron las lluvias de febrero.

Una niña pequeña, de impermeable
y luciendo botas de goma,
se llega hasta el charco,
imagen, embrujo, aroma.

Con cuidado mete un pie primero,
el otro lo mete más decidida.
Asombro en la cara que busca
quién sabe qué felicidad escondida.

Y llegan las risas, los saltos,
caminar en medio del chapoteo.
Se enciende una sonrisa de triunfo,
en el ánimo, ni el menor titubeo.

Cientos de gotas saltan,
alegres llevan el reflejo de su cara,
suben al aire gozosas
como si el cielo las llamara.

El charco se siente feliz
pues, en el agua que guarda,
se dibuja gozoso
el candor de niña que aguarda.
 
Bajo las ramas peladas
del sauce del paseo,
un gran charco de agua
dejaron las lluvias de febrero.

Una niña pequeña, de impermeable
y luciendo botas de goma,
se llega hasta el charco,
imagen, embrujo, aroma.

Con cuidado mete un pie primero,
el otro lo mete más decidida.
Asombro en la cara que busca
quién sabe qué felicidad escondida.

Y llegan las risas, los saltos,
caminar en medio del chapoteo.
Se enciende una sonrisa de triunfo,
en el ánimo, ni el menor titubeo.

Cientos de gotas sal
alegres llevan el reflejo de su cara,
suben al aire gozosas
como si el cielo las llamara.

El charco se siente feliz
pues, en el agua que guarda,
se dibuja gozoso
el candor de niña que aguarda.

Ganas me dan de ir por unas katiuskas
y bajar esta noche a trabajar pisando charcos:)
Hermoso poema, Luis, la felicidad de los niños
siempre es para aplaudir, un abrazo grande, compañero.
 
Última edición:
Ganas me dan de ir por unas katiuskas
y bajar esta noche a trabajar pisando charcos:)
Hermoso poema, Luis, la felicidad de los niños
siempre es para aplaudir, un abrazo grande, compañero.
Gracias por tu visita, Rosario. Es un gran trabajo el de pisar charcos, ver que nuestras botas nos aíslan del agua que nos rodea. Felicidad de la infancia que se construye en momentos como esos. Y que nosotros sepamos ver lo que suponen y valen los ratos tan especiales. Un fuerte abrazo y me alegra verte de nuevo por estos rincones.
 
Bajo las ramas peladas
del sauce del paseo,
un gran charco de agua
dejaron las lluvias de febrero.

Una niña pequeña, de impermeable
y luciendo botas de goma,
se llega hasta el charco,
imagen, embrujo, aroma.

Con cuidado mete un pie primero,
el otro lo mete más decidida.
Asombro en la cara que busca
quién sabe qué felicidad escondida.

Y llegan las risas, los saltos,
caminar en medio del chapoteo.
Se enciende una sonrisa de triunfo,
en el ánimo, ni el menor titubeo.

Cientos de gotas saltan,
alegres llevan el reflejo de su cara,
suben al aire gozosas
como si el cielo las llamara.

El charco se siente feliz
pues, en el agua que guarda,
se dibuja gozoso
el candor de niña que aguarda.

La infancia es un verdadero estado de gracia en el cual todos los climas tienen su lado positivo y su belleza.
Y es positivo también que encuentres todavía la inspiración a través de las páginas que te presenta el paisaje. Esa voluntad de seguir tomando lo bueno y continuar creando.
Que mantengas activa la observación que trae de la mano el deseo de escribir y publicar.
Esta sí fue una agradable lluvia.

Un fuerte abrazo con admiración.
 
La infancia es un verdadero estado de gracia en el cual todos los climas tienen su lado positivo y su belleza.
Y es positivo también que encuentres todavía la inspiración a través de las páginas que te presenta el paisaje. Esa voluntad de seguir tomando lo bueno y continuar creando.
Que mantengas activa la observación que trae de la mano el deseo de escribir y publicar.
Esta sí fue una agradable lluvia.

Un fuerte abrazo con admiración.
Ya sabes que uno de mis defectos es ir por el mundo observando lo que ocurre a mi alrededor. Y todo ello conforma un universo de sensaciones, informaciones que yo suelo procesar en relatos o en pequeños poemas. Y así surgen estas letras que no tienen más trascendencia que una leve reflexión sobre lo que ocurre a nuestro lado.
Muchas gracias por acercarte hasta mis letras. Eres una lectora inasequible al desaliento. Y una enorme escritora. Un cordial saludo con un fuerte abrazo.
 
Bajo las ramas peladas
del sauce del paseo,
un gran charco de agua
dejaron las lluvias de febrero.

Una niña pequeña, de impermeable
y luciendo botas de goma,
se llega hasta el charco,
imagen, embrujo, aroma.

Con cuidado mete un pie primero,
el otro lo mete más decidida.
Asombro en la cara que busca
quién sabe qué felicidad escondida.

Y llegan las risas, los saltos,
caminar en medio del chapoteo.
Se enciende una sonrisa de triunfo,
en el ánimo, ni el menor titubeo.

Cientos de gotas saltan,
alegres llevan el reflejo de su cara,
suben al aire gozosas
como si el cielo las llamara.

El charco se siente feliz
pues, en el agua que guarda,
se dibuja gozoso
el candor de niña que aguarda.
Una hermosa representación de la alegría infantil.
Cuanto vale el candor de la infancia y la pureza de las pequeñas alegrías.
Siempre es un honor visitar sus líneas.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Bajo las ramas peladas
del sauce del paseo,
un gran charco de agua
dejaron las lluvias de febrero.

Una niña pequeña, de impermeable
y luciendo botas de goma,
se llega hasta el charco,
imagen, embrujo, aroma.

Con cuidado mete un pie primero,
el otro lo mete más decidida.
Asombro en la cara que busca
quién sabe qué felicidad escondida.

Y llegan las risas, los saltos,
caminar en medio del chapoteo.
Se enciende una sonrisa de triunfo,
en el ánimo, ni el menor titubeo.

Cientos de gotas saltan,
alegres llevan el reflejo de su cara,
suben al aire gozosas
como si el cielo las llamara.

El charco se siente feliz
pues, en el agua que guarda,
se dibuja gozoso
el candor de niña que aguarda.
Ayyyy Luís qué dulces y tiernos son estos versos nacidos de tu prodigiosa inspiración, produce gozo el leerlos al imaginar esos charquitos y a una hermosa niña chapoteando en ellos, ayyy y ponerse las botas katiuskas y chapotear con ellas en un día claro de lluvia donde se van colando rayitos de sol.
Muchas gracias Luis por mostrarnos a esa niña o niño que llevamos dentro y sacarlos a pasear bajo las gotas de lluvia.
Besos para ti colmados de admiración, gratitud y cariño...muááááácksssssss
 
Una hermosa representación de la alegría infantil.
Cuanto vale el candor de la infancia y la pureza de las pequeñas alegrías.
Siempre es un honor visitar sus líneas.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
Gracias, Alde por esta lectura de un poema de temática infantil. La felicidad completa solo se da en la infancia y eso es lo que este poema quiere poner en versos. Un cordial saludo.
 
Ayyyy Luís qué dulces y tiernos son estos versos nacidos de tu prodigiosa inspiración, produce gozo el leerlos al imaginar esos charquitos y a una hermosa niña chapoteando en ellos, ayyy y ponerse las botas katiuskas y chapotear con ellas en un día claro de lluvia donde se van colando rayitos de sol.
Muchas gracias Luis por mostrarnos a esa niña o niño que llevamos dentro y sacarlos a pasear bajo las gotas de lluvia.
Besos para ti colmados de admiración, gratitud y cariño...muááááácksssssss
Cuantas veces hemos querido con nuestras katiuskas pasear el fondo de un charco, inmunes al agua, con ese regocijo de estar donde los demás no pueden. La niña de mi poema, estaba feliz, sonreía con una espontaneidad que le iluminaba la cara. Y eso, me dije, yo lo tenía que compartir.
Gracias por tu visita, siempre tus palabras son encantadoras y para mí es muy especial encontrar tus comentarios. Un gran abrazo, Isabel. Y un montón de besos.
 
Atrás
Arriba