GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Tuve un sueño impertinente,
otra vez lo puedo recordar.
Sin detalles, quizá, pero tan real
que me cuesta aceptar su forma surreal.
Desperté a orillas de un lago,
el amanecer respiraba despacio.
Un remo golpeaba el agua a lo lejos,
las aves ensayaban sus primeras melodías.
Un pez rompía el espejo natural
con un latido breve, en círculos perfectos.
El pasto frío me mojaba los pies,
olía a barro limpio y a hojas nuevas.
El viento afinaba una campana extraña
de insectos marcando la hora exacta.
Uno de esos sueños
que me llevarían horas decir
y aun así no podrían expresar
lo que me hizo sentir,
aquella madrugada.
Como aquella
primera vez,
la última,
o la próxima
(diría un inexperto poeta).
G.G.G.
ENE/2026
otra vez lo puedo recordar.
Sin detalles, quizá, pero tan real
que me cuesta aceptar su forma surreal.
Desperté a orillas de un lago,
el amanecer respiraba despacio.
Un remo golpeaba el agua a lo lejos,
las aves ensayaban sus primeras melodías.
Un pez rompía el espejo natural
con un latido breve, en círculos perfectos.
El pasto frío me mojaba los pies,
olía a barro limpio y a hojas nuevas.
El viento afinaba una campana extraña
de insectos marcando la hora exacta.
Uno de esos sueños
que me llevarían horas decir
y aun así no podrían expresar
lo que me hizo sentir,
aquella madrugada.
Como aquella
primera vez,
la última,
o la próxima
(diría un inexperto poeta).
G.G.G.
ENE/2026