Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la cima del invierno
despierta una luz pequeña,
es luciérnaga del cielo
que entre copos se pasea.
Va tejiendo en los abetos
filigranas de centella,
sus alitas son secretos
que relucen y no pesan.
A los niños les susurra
que la luna es su doncella,
que en los sueños hay armaduras
y dragones de acuarela.
Los duendes la ven danzando
sobre la escarcha risueña,
y los búhos van cantando
melodías que ella enseña.
¡Ay, qué magia tan callada
lleva en su linterna nueva!
Que hasta el bosque la reclama
cuando duerme la floresta.
Y al latir del mes más frío
ella entibia la belleza,
con su vuelo cristalino
y su alma de candela.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
despierta una luz pequeña,
es luciérnaga del cielo
que entre copos se pasea.
Va tejiendo en los abetos
filigranas de centella,
sus alitas son secretos
que relucen y no pesan.
A los niños les susurra
que la luna es su doncella,
que en los sueños hay armaduras
y dragones de acuarela.
Los duendes la ven danzando
sobre la escarcha risueña,
y los búhos van cantando
melodías que ella enseña.
¡Ay, qué magia tan callada
lleva en su linterna nueva!
Que hasta el bosque la reclama
cuando duerme la floresta.
Y al latir del mes más frío
ella entibia la belleza,
con su vuelo cristalino
y su alma de candela.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados