IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Entre los edificios,
entre las calles y el bullicio,
camina el desorden y la inmundicia,
abrazando a las sombras de los pordioseros,
ilumina aquella esperanza
que nunca osa posarse en ningún amanecer,
ahora la ciudad nos alumbra con impotencia,
ardiendo por un cielo hastiado,
fauces extasiadas de sangre virgen,
no podrá el futuro contemplar más muertes,
mientras tanto
el tiempo se vuelve ceniza en un reloj de arena,
que nunca termina de caer,
aquella entumecida
forma de huir.
entre las calles y el bullicio,
camina el desorden y la inmundicia,
abrazando a las sombras de los pordioseros,
ilumina aquella esperanza
que nunca osa posarse en ningún amanecer,
ahora la ciudad nos alumbra con impotencia,
ardiendo por un cielo hastiado,
fauces extasiadas de sangre virgen,
no podrá el futuro contemplar más muertes,
mientras tanto
el tiempo se vuelve ceniza en un reloj de arena,
que nunca termina de caer,
aquella entumecida
forma de huir.
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