ajo de mani
Poeta recién llegado
Faltante
Faltante, como una luna sin órbita, flotando sin rumbo, chocando con el aire tibio del inicio de la primavera.
Ahí estaba yo, jugando con aquello que me haría sangrar y al mismo tiempo me obligaría a cuidarme, condenado a un peso sin nombre.
Pensando —ser pensante—, desgastado, pidiendo a gritos algún tipo de orden.
Flotante otra vez, angustiado y colisionando conmigo mismo.
Como un vidrio que se rompe entre tus manos, inhalando el sudor del esfuerzo, tratando de limpiar los restos.
Angustiado, como todos. Un simple papel sensible extendido sobre una tierra de huracanes y tormentas.
Sensible, como el espacio que se tensa antes del relámpago, o como la aguja que atraviesa un dedo por error.
Faltante, como una luna sin órbita, flotando sin rumbo, chocando con el aire tibio del inicio de la primavera.
Ahí estaba yo, jugando con aquello que me haría sangrar y al mismo tiempo me obligaría a cuidarme, condenado a un peso sin nombre.
Pensando —ser pensante—, desgastado, pidiendo a gritos algún tipo de orden.
Flotante otra vez, angustiado y colisionando conmigo mismo.
Como un vidrio que se rompe entre tus manos, inhalando el sudor del esfuerzo, tratando de limpiar los restos.
Angustiado, como todos. Un simple papel sensible extendido sobre una tierra de huracanes y tormentas.
Sensible, como el espacio que se tensa antes del relámpago, o como la aguja que atraviesa un dedo por error.