Callejero60
Sé agua ... o nada.
A la hora del JB mañanero, la terraza es un hervidero de verdades inconexas. Entre el humo y el ruido, los catetos enredan a Maduro, las balizas V16 y el hijo de Putin en un ovillo de estupidez que termina por emborracharte el juicio. Es una náusea mental de la que solo se sale durmiendo la mona, con el miedo de que, al despertar, la resaca te devuelva exactamente al mismo bucle.
Quise emular a Pessoa frente a la copa, pero la lucidez del alcohol me golpeó con una verdad más simple: en este mundo de valores de cartón, la gente es solo gente, sin criterio. En medio de esa mentira absurda y complaciente, comprendí que lo único que me mantiene en pie es el amor por los míos. Hacerlo todo por ellos, olvidarme del resto y buscar, a través de esta tecnología que nos vigila, a los pocos afines que aún resisten. Al final, solo nos queda apuntalar un hombro contra otro; un pacto de afecto para que, cuando el mundo termine de hundirse, al menos nos pille queriéndonos.
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Quise emular a Pessoa frente a la copa, pero la lucidez del alcohol me golpeó con una verdad más simple: en este mundo de valores de cartón, la gente es solo gente, sin criterio. En medio de esa mentira absurda y complaciente, comprendí que lo único que me mantiene en pie es el amor por los míos. Hacerlo todo por ellos, olvidarme del resto y buscar, a través de esta tecnología que nos vigila, a los pocos afines que aún resisten. Al final, solo nos queda apuntalar un hombro contra otro; un pacto de afecto para que, cuando el mundo termine de hundirse, al menos nos pille queriéndonos.
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