Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el Gran Bosque de los Sueños,
las ardillas bailan en los sauces,
y los lirios cuentan cuentos
a los peces que nadan en los charcos.
Los conejos usan capas
y sombreros de cartón,
mientras los búhos leen historias
junto al tronco del roble campeón.
Las luciérnagas hacen faroles
para guiar a los viajantes,
y las ranas tocan trompetas
bajo el cielo brillante y brillante.
Un dragón pequeñito y travieso
salta entre las flores de algodón,
pintando con su cola arcoíris
y dejando magia en cada rincón.
Las nubes se convierten en barcos,
los vientos en suaves canciones,
y los rayos de sol dibujan caminos
para los niños y sus ilusiones.
Si decides caminar por este bosque,
abre bien tus ojos y tu corazón,
pues aquí cada piedra, cada hoja,
guarda un secreto… ¡y una canción!
Y cuando caiga la noche
y la luna empiece a brillar,
los sueños del bosque se despiertan
para contigo bailar y jugar.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
las ardillas bailan en los sauces,
y los lirios cuentan cuentos
a los peces que nadan en los charcos.
Los conejos usan capas
y sombreros de cartón,
mientras los búhos leen historias
junto al tronco del roble campeón.
Las luciérnagas hacen faroles
para guiar a los viajantes,
y las ranas tocan trompetas
bajo el cielo brillante y brillante.
Un dragón pequeñito y travieso
salta entre las flores de algodón,
pintando con su cola arcoíris
y dejando magia en cada rincón.
Las nubes se convierten en barcos,
los vientos en suaves canciones,
y los rayos de sol dibujan caminos
para los niños y sus ilusiones.
Si decides caminar por este bosque,
abre bien tus ojos y tu corazón,
pues aquí cada piedra, cada hoja,
guarda un secreto… ¡y una canción!
Y cuando caiga la noche
y la luna empiece a brillar,
los sueños del bosque se despiertan
para contigo bailar y jugar.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados