IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se digna mi vientre
a vomitarme en un último llanto,
percibo astros en mis vísceras,
y una tibieza que simula amor,
permanente flagelación enmudecida,
cuando no hay grito que clame,
ni lengua que pronuncie,
lo que la certeza ha acaecido,
ardiente júbilo inmortal,
por unos segundos
veo como el universo se posa en mis palmas,
para solo entenderme apartado,
en los lares de la desidia.
a vomitarme en un último llanto,
percibo astros en mis vísceras,
y una tibieza que simula amor,
permanente flagelación enmudecida,
cuando no hay grito que clame,
ni lengua que pronuncie,
lo que la certeza ha acaecido,
ardiente júbilo inmortal,
por unos segundos
veo como el universo se posa en mis palmas,
para solo entenderme apartado,
en los lares de la desidia.