• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Del poeta y su combate a muerte con la muerte

Anna Politkóvskaya

Poeta fiel al portal
Yo sé de lágrimas
que a la tierra abren abismos
y de la ira esclava
de un mar indolente;
sé también de las miradas
que, tristes, traspasan e interpelan
y del afligido murmullo de la sangre derramada.

De nada vale convocar plegarias
al amparo de los sueños, viviendo
en el árido dominio del despojo.


He visto lechos, del amor patrias,
destruidos en la estéril ceremonia del crimen
y sábanas,
como estandartes ondeando por la paz,
acribilladas
.​

Solo conocen el cielo de sus lágrimas:
ese es su destino de arena,
consumiéndose lento en el letargo
de un olvido tan inmenso y desolador
como la espalda del mundo.


De los sátrapas
como una epidemia he sentido su odio
orinándose en mi casa
y el miedo ultrajante que provoca
el mordisco de sus balas.

Mientras tanto, las voces de aquellos
que lucharon cuerpo a cuerpo
contra las grandes mentiras, sin acatar
las piedras en los ojos y las sogas
en los tobillos y las manos acribilladas,
no resuenan como un océano clamoroso
dorado por el sol y desaparecidas están
junto a los muros derruidos de sus casas.


Yo sé de lugares donde el mañana
ya solo es ceniza,
pues orquestados fuegos, con saña,
han arrasado hogares
sin preguntar si aún respiraban.

Y, sin embargo, no es cierta tanta fatiga inútil,
pues la poesía es un acto de fe que busca
la verdad perdurable en el tiempo
y, ante el asedio de ávidas jaurías,
lozanos se alzan rugientes corazones
para preservar el polvo que aún queda
en los resquicios de los sueños y sus abecedarios.
 
Yo sé de lágrimas
que a la tierra abren abismos
y de la ira esclava
de un mar indolente;
sé también de las miradas
que, tristes, traspasan e interpelan
y del afligido murmullo de la sangre derramada.

De nada vale convocar plegarias
al amparo de los sueños, viviendo
en el árido dominio del despojo.


He visto lechos, del amor patrias,
destruidos en la estéril ceremonia del crimen
y sábanas,
como estandartes ondeando por la paz,
acribilladas
.​

Solo conocen el cielo de sus lágrimas:
ese es su destino de arena,
consumiéndose lento en el letargo
de un olvido tan inmenso y desolador
como la espalda del mundo.


De los sátrapas
como una epidemia he sentido su odio
orinándose en mi casa
y el miedo ultrajante que provoca
el mordisco de sus balas.

Mientras tanto, las voces de aquellos
que lucharon cuerpo a cuerpo
contra las grandes mentiras, sin acatar
las piedras en los ojos y las sogas
en los tobillos y las manos acribilladas,
no resuenan como un océano clamoroso
dorado por el sol y desaparecidas están
junto a los muros derruidos de sus casas.


Yo sé de lugares donde el mañana
ya solo es ceniza,
pues orquestados fuegos, con saña,
han arrasado hogares
sin preguntar si aún respiraban.

Y, sin embargo, no es cierta tanta fatiga inútil,
pues la poesía es un acto de fe que busca
la verdad perdurable en el tiempo
y, ante el asedio de ávidas jaurías,
lozanos se alzan rugientes corazones
para preservar el polvo que aún queda
en los resquicios de los sueños y sus abecedarios.
Gran representación del dolor y la resistencia, iluminando la lucha de aquellos que enfrentan la opresión con valentía y esperanza.
Aprovecho para desearle Feliz Año Nuevo 2016.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Atrás
Arriba