Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Corriendo, saltando,
de aquí para allá,
ahí está la traviesa y
juguetona Aylin.
Saltando por la hierba,
se pierde en ella,
con una compañera,
donde la vigilancia no llega,
y luego sosteniendo
su penetrante mirada
con sus grandes
y malicioso ojos negros,
todo lo niega.
En el salón preguntan
dónde está Aylin?
alguien dice,
ella ya no está aquí,
se escapó del salón,
capa la clase.
Luego aparece colada,
arrastrándose debajo
de las sillas,
oculta entre los pies
y zapatos de sus compañeros,
aferrándose en ellos como zarigüeya,
y en un santiamén,
sin que nadie la sorprenda,
ágil como saltamontes,
a su silla llega.
Esa es Aylin,
nuestra tierna Aylin,
la que todo el tiempo
promete cambiar,
dejar sus travesuras,
pero como niña turca,
todo se va en ternura
que a todos endulza.
Cuando alguien no sabe escribir
su nombre, Aylin,
asume la posición de un cesante,
se sienta con hoja y lápiz,
escribe su nombre bien grande,
y hace que el otro escriba Aylin,
hasta que en el otro lado de la hoja
la marca de su nombre se marque.
Aylin es la que tiene
discurso de orador,
la que juega y
juega sin parar,
la líder del grupo,
de seguro en el 2026
del grado 702, la que
usa cualquier estrategia
para salirse con las suyas,
dejando en el alma de todos
su huella ingenua y bella.
¿Aylin, Aylin, donde estás?
pregunta el profesor,
todos le miran,
todos se silencian,
todo sonríen….
Y la Aylin salta con sorpresa
sobre su escritorio,
parándose sobre su silla,
erguida como escultura,
grita que se escucha hasta
el otro salón,
dejen esa bulla
¿Qué pasa?
miren que Aylin…
ya está aquí.
de aquí para allá,
ahí está la traviesa y
juguetona Aylin.
Saltando por la hierba,
se pierde en ella,
con una compañera,
donde la vigilancia no llega,
y luego sosteniendo
su penetrante mirada
con sus grandes
y malicioso ojos negros,
todo lo niega.
En el salón preguntan
dónde está Aylin?
alguien dice,
ella ya no está aquí,
se escapó del salón,
capa la clase.
Luego aparece colada,
arrastrándose debajo
de las sillas,
oculta entre los pies
y zapatos de sus compañeros,
aferrándose en ellos como zarigüeya,
y en un santiamén,
sin que nadie la sorprenda,
ágil como saltamontes,
a su silla llega.
Esa es Aylin,
nuestra tierna Aylin,
la que todo el tiempo
promete cambiar,
dejar sus travesuras,
pero como niña turca,
todo se va en ternura
que a todos endulza.
Cuando alguien no sabe escribir
su nombre, Aylin,
asume la posición de un cesante,
se sienta con hoja y lápiz,
escribe su nombre bien grande,
y hace que el otro escriba Aylin,
hasta que en el otro lado de la hoja
la marca de su nombre se marque.
Aylin es la que tiene
discurso de orador,
la que juega y
juega sin parar,
la líder del grupo,
de seguro en el 2026
del grado 702, la que
usa cualquier estrategia
para salirse con las suyas,
dejando en el alma de todos
su huella ingenua y bella.
¿Aylin, Aylin, donde estás?
pregunta el profesor,
todos le miran,
todos se silencian,
todo sonríen….
Y la Aylin salta con sorpresa
sobre su escritorio,
parándose sobre su silla,
erguida como escultura,
grita que se escucha hasta
el otro salón,
dejen esa bulla
¿Qué pasa?
miren que Aylin…
ya está aquí.