Alexander Careoga
Sublime Sendero Azul
Ahí en un peñasco, un día como cualquiera con lluvia y cielo nublado. Sonrió viendo como sus letras fueron libres, leídas, entendidas, no entendidas, juzgadas, ridiculizadas, aceptadas, aclamadas y en cierto caso... recordadas y olvidadas.
Volvió a ocupar su fragante arma ante el mundo, que es la sonrisa y sin más, desapareció ante el oleaje del mar y con la calma del viento.
Sin despidos, sin rupturas, sin llantos ...
Solo con la calma
y
la gentil sonrisa del viento.
Volvió a ocupar su fragante arma ante el mundo, que es la sonrisa y sin más, desapareció ante el oleaje del mar y con la calma del viento.
Sin despidos, sin rupturas, sin llantos ...
Solo con la calma
y
la gentil sonrisa del viento.